Energía firme para grandes industrias: la apuesta de Chile por renovables + BESS
Según el reporte Electricity 2026 de la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda eléctrica de las industrias electrointensivas continúa en aumento. Entre 2026 y 2030 se proyecta un crecimiento global promedio del 3,6 % anual, cerca de un 50 % superior al de la década anterior. Este incremento está impulsado por la electrificación de procesos, la expansión productiva, la automatización y mayores exigencias de continuidad operativa.
Sectores como los centros de datos, la minería, la siderurgia y la manufactura intensiva dependen cada vez más de la energía como un insumo crítico para su competitividad. Esta creciente demanda está ejerciendo presión sobre los sistemas eléctricos, que en muchos mercados ya operan cerca de sus límites.
En paralelo, la transición energética ya responde una necesidad clave del sector industrial: garantizar suministro, gracias a la integración de sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) como complemento de la generación renovable, atendiendo y supliendo el crecimiento de la demanda, a la par de potenciar la competitividad industrial al permitir que las compañías planifiquen y aseguren su capacidad energética mediante esquemas híbridos más predecibles.
Chile es hoy el caso más avanzado en Latinoamérica: a enero de 2026 registraba 1.986 MW en operación, 462 MW en pruebas y 6.902 MW en construcción. Su experiencia plantea una pregunta clave para la región: ¿qué cambió en su modelo para convertir la transición energética en una ventaja competitiva?
La evolución regulatoria que permitió la masificación de las tecnologías de almacenamiento “BESS” en Chile
Para llegar a este punto de la transición energética hubo hitos regulatorios que cambiaron las reglas de juego, como la aprobación de la Ley de Almacenamiento y Electromovilidad (Ley N° 21.505), promulgada en 2022, y la publicación en 2024 del Decreto Supremo N° 70 , el cual modificó el Reglamento de Transferencias de Potencia entre empresas generadoras.
Con ello, Chile incorporó el almacenamiento como activo elegible para recibir reconocimiento por potencia, con porcentajes que van desde el 36 % hasta el 100 % para sistemas con al menos 5 horas de duración.
Ese reconocimiento se traduce en ingresos estables que permiten que los proyectos BESS sean financieramente bancables y no solo técnicamente viables. Desde la experiencia de los desarrolladores que ya operan estos sistemas, este punto marcó un antes y un después en la viabilidad del almacenamiento en el país.
“Lejos, lo principal que incentivó la alta penetración de almacenamiento en Chile fue el reconocimiento por potencia. Cuando uno lo ve en el modelo financiero, ese pago explica un porcentaje importante de los ingresos y es lo que vuelve bancables los proyectos.”
— Claudio Cepeda, BESS Manager, Atlas Renewable Energy Chile
Ese marco continúa fortaleciéndose. En 2025 la CNE aprobó la metodología de remuneración para que las baterías participen en servicios complementarios —control de frecuencia, reservas y flexibilidad—, abriendo una nueva capa de ingresos que amplía aún más la viabilidad de estos proyectos y consolida el almacenamiento como infraestructura esencial dentro de la matriz eléctrica chilena.
¿Qué significa BESS para las industrias electrointensivas?
La diferencia entre sistemas tradicionales y sistemas híbridos impacta directamente en la operación y competitividad, dado que reduce su dependencia de la compra en mercados spot, segmento volátil que puede implicar precios altos e impredecibles en horas críticas.
De igual manera, la integración de sistemas de almacenamiento se consolida como un factor de confianza operativa, al optimizar costos y mejorar la previsibilidad del suministro energético. ¿Por qué? Permiten almacenar energía de bajo costo cuando está disponible —un ejemplo concreto es el almacenamiento de toda la producción solar al mediodía— y utilizarla tácticamente durante los períodos de mayor demanda para atender los impactos de los picos tarifarios.
Es decir que, mientras los sistemas de almacenamiento contribuyen a optimizar los costos de la operación industrial, también ofrecen soluciones concretas para prevenir las siguientes situaciones críticas:
Paradas no planificadas y restricciones de suministro: La disponibilidad de energía almacenada actúa como un seguro ante interrupciones o fallos en el suministro de la red principal, manteniendo operativos equipos críticos y evitando costosos tiempos de inactividad.
La capacidad de prever y gestionar el consumo propio reduce la dependencia de la fluctuación del mercado en tiempo real, brindando una mayor certeza operativa que impacta en la planificación a largo plazo y la toma de decisiones.
¿Qué cambia estratégicamente cuando una industria integra BESS en su operación?
BESS transforma la energía renovable en energía firme y gestionable, reduciendo la exposición al mercado spot y la volatilidad de precios en horas críticas. Permite capturar energía barata —como la solar al mediodía— y despacharla en momentos de alta demanda, optimizando costos y reduciendo curtailment. Más allá del ahorro, funciona como un buffer energético que protege la continuidad operativa, evita paradas no planificadas y aporta previsibilidad financiera para decisiones de inversión de largo plazo.
De la teoría a la operación: cuando el almacenamiento ya está funcionando
Es en este punto donde soluciones ya operativas demuestran su valor. Los sistemas BESS stand-alone y los proyectos híbridos solar + baterías permiten transformar energía renovable variable en suministro firme y despachable.
Incluso, un estudio del Coordinador Eléctrico Nacional mostró que 2 GW de baterías podrían recortar hasta el 40% del curtailment renovable y generar un beneficio sistémico de USD 513 millones, lo que se traduciría en beneficios a consumidores vía tarifas más bajas y confiables. En 2025 ese impacto ya comenzó a materializarse: los sistemas BESS operativos redujeron en un 24% el vertimiento potencial del año, evitando que se desperdiciaran 2.000 GWh de energía limpia.
Un ejemplo concreto es BESS del Desierto, proyecto de almacenamiento stand-alone de gran escala desarrollado por Atlas Renewable Energy en Chile, pionero en su tipo en el país y en Latinoamérica. Con 200 MW de potencia y 800 MWh de capacidad, esta infraestructura permite transformar excedentes de energía renovable en suministro disponible en horas críticas, aportando estabilidad al sistema y mayor previsibilidad para los clientes industriales.
Pero su innovación no es solo técnica, sino también contractual. El proyecto introdujo en la región un modelo que trata el almacenamiento como infraestructura energética, separando la propiedad y operación del activo del uso que hace el cliente.
“BESS del Desierto opera bajo una modalidad tipo tolling: Atlas desarrolla, construye y opera el sistema, pero el cliente arrienda la infraestructura. No es un suministro de energía; es tener el equipo listo para operar según las instrucciones del coordinador.”
— Claudio Cepeda, BESS Manager, Atlas Renewable Energy Chile
En este esquema, el cliente industrial accede a energía firme, costos más estables y menor exposición a la volatilidad del mercado spot, mientras la operación técnica del sistema se gestiona de acuerdo con las instrucciones del coordinador eléctrico. Esto permite que el almacenamiento funcione como activo de respaldo, alineado tanto con las necesidades del sistema como con los objetivos operativos del consumidor.
Además, el valor del almacenamiento evoluciona con su nivel de adopción. A medida que aumenta su penetración, las baterías comienzan a proveer servicios de flexibilidad, respaldo y estabilidad que antes dependían de la generación térmica. También permiten contar con sistemas de respaldo de respuesta más rápida y sin dependencia de combustibles fósiles, fortaleciendo la resiliencia del sistema eléctrico y ofreciendo mayor protección a los clientes en un entorno de demanda creciente y mayor complejidad operativa.
Un modelo de aprendizaje para la región
Chile demostró que es posible transformar intermitencia y volatilidad en energía firme, predecible y financieramente sólida. Y la tendencia se extiende hacia otros países de Latinoamérica como Brasil, México y Colombia.
Brasil avanza en su primera licitación de baterías, denominada Subasta de Capacidad de Reserva – LRCAP Almacenamiento, con contratos a diez años e inicio de suministro previsto en agosto de 2028. Originalmente programada para abril de 2026, el Ministerio de Minas y Energía ratificó su lanzamiento para ese mes, aunque el proceso acumula antecedentes de ajustes en su cronograma.
Por el lado de México, su gobierno actual adjudicó más de 3 GW renovables y 1.257,4 MW en sistemas de almacenamiento en la Convocatoria de Proyectos Privados de Generación 2025.
En Colombia, la regulación del almacenamiento avanzó de forma sostenida. Tras someter a consulta pública el Proyecto de Resolución N° 701-103 de 2025 —que establece las condiciones técnicas, comerciales y operativas para la integración de sistemas BESS en el SIN y los reconoce como activos de red— el Gobierno publicó en abril de 2026 el Decreto N° 0393/2026, que por primera vez define los lineamientos para integrar el almacenamiento en el sistema eléctrico nacional, fija plazos de remuneración y consolida su rol como infraestructura determinante.
Estos avances muestran que, aunque cada mercado tiene su propio contexto, la dirección regional es la misma: integrar almacenamiento energético para convertir las renovables en energía firme, con señales regulatorias claras y contratos que den confianza a los inversionistas y seguridad a los compradores industriales.
Y para las empresas industriales de Latinoamérica, la decisión es certera: no se trata sólo de consumir energía renovable, sino de asegurar que esa energía esté disponible cuando la demanda del negocio lo exige. Firmeza energética que se traduce en menores riesgos, costos más predecibles y una ventaja competitiva clara.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puede una empresa evaluar si este es el momento adecuado para integrar BESS en su estrategia energética?
La decisión no depende solo del precio de la energía, sino del nivel de exposición al mercado spot, la criticidad operativa de los procesos y la proyección de crecimiento eléctrico del negocio. Industrias con alta intensidad energética, expansión de capacidad o metas de descarbonización exigentes pueden encontrar en el almacenamiento una herramienta para reducir riesgo operativo y mejorar previsibilidad financiera. Evaluar escenarios de volatilidad, perfil horario de consumo y contratos vigentes es el primer paso para determinar el momento óptimo de activación.
¿Por qué el modelo contractual tipo tolling es relevante para la industria?
El modelo tolling permite que la industria acceda a capacidad de almacenamiento sin asumir la operación técnica del activo. El desarrollador construye y opera el sistema, mientras el cliente arrienda la infraestructura, obteniendo energía firme y mayor previsibilidad financiera sin incrementar su complejidad operativa.
¿Qué señales indican que el almacenamiento energético se consolidará en Latinoamérica?
La expansión regulatoria en Chile, las licitaciones de almacenamiento en Brasil y la integración normativa en México y Colombia muestran una tendencia regional clara: incorporar sistemas de almacenamiento para convertir renovables en energía firme, atraer inversión y fortalecer competitividad industrial.
Este artículo fue creado en colaboración con Castleberry Media. En Castleberry Media, estamos dedicados a la sostenibilidad ambiental. Al comprar certificados de carbono para la plantación de árboles, combatimos activamente la deforestación y compensamos nuestras emisiones de CO₂ tres veces más.
Compartir esta entrada